|
![]() | Hoy | 50 |
![]() | Ayer | 92 |
![]() | Esta Semana | 708 |
![]() | Este mes | 454 |
![]() | Total | 32413 |
| A MARÍA LE DEBO MI VOCACIÓN M. Rosa Inés Millet Rodriguez |
|
![]() A María le debo mi vocación M. Rosa Inés Millet Rodriguez Considero que mi vocación es un milagro del amor de Jesús, un beso Divino que estampó muy profundo, muy hondo en mi corazón. Mi vocación empezó por el amor a María de Guadalupe que tanto en casa como en el Colegio me enseñaron a amarla. Entre mis 15 y 17 años, llegaron al Colegio de Mérida dos Religiosas jóvenes que yo veía muy llenas del amor de Dios: La Madre Ma. De Lourdes Marquínez Moraza (Superiora General anterior a la actual) y la M. Lourdes de Río, yo ya había salido del Colegio, pero un día les pregunté a las madres cuántos años tenían, pues las veía muy jovencitas, una contestó 22 y otra 20 y yo me dije “ellas ya tienen su vida formada y yo mundaneando”, pero yo tenía novio y soñaba con amarlo y ¡tener 12 hijos!
Después asistí a una Jornada de vida cristiana y ahí intuí que Dios me llamaba: “da tu vida por otros, yo te amo y te ayudaré”. Para eso, yo estaba por casarme en agosto, para cumplir mis 19 años le pedí a María que me ayudara a terminar con el novio pero sin pelearnos, así que todo el mes de mayo dediqué mis oraciones con todo mi corazón y le dije a María: “si este joven será mi compañero para toda la vida y lo haré feliz que siga con él, pero si no, haz que rompa con él ¡y así fue!, él me preguntaba si tenía otro y le dije que sí que era Jesús de Nazareth y contra Él nadie podía, así que me dejó en paz. En esos días fuimos a México, mi mamá, mi abuelita y mis primos, por algún motivo fuimos a dar a la Casa Central de las HMIG y la Madre Carmen Paulín, entonces Superiora General que conocía a mi abuelita le dijo: “ya que usted tiene tres hijas religiosas ¿por qué no me deja a esta nietecita?” y me apuntó a mí, en ese momento sentí como una palabra fuerte de Jesús en mi corazón, pues la señal no podía ser más clara. A su tiempo fui admitida, la única postulante de mi generación y aquí estoy contenta y fortalecida con el amor de mi Jesús, que me demuestra la ternura de su amor a cada instante. ![]() |